Gatos en el trabajo
Las gatas que tenemos en el trabajo han parido hace poco y se ha llenado todo el jardín de gatitos chiquitillos. Son una gracia: no paran de dar saltitos, de meterse por todas partes, de revolcarse jugando y de hacer pequeñas trastadas.
El personal de seguridad les compra comida y los cuida. Si los veo cuando llego o cuando me voy me paro un ratito a jugar con ellos. Cada vez que alguien de seguridad me ve jugando con los gatos me dice: “¡¡David!! ¡¡Llévate un par!!”


