Depeche Mode en Torrevieja
Por fin, después de más de siete meses con la entrada guardada en un cajón, llegó el día: Depeche Mode visitan Torrevieja. Como de costumbre, nos reunimos todos en la puerta del local de ensayo para ir juntos hacia Torrevieja y, también como de costumbre, acabamos saliendo tarde por culpa de algún desconsiderado…

Entrar en Torrevieja y aparcar un día de concierto es todo un reto, pero esta vez parece que la organización funciona. El escenario desde lejos se ve impresionante, pero conforme nos acercamos va dejando bastante que desear: una mole de andamios metálicos cubiertos con lona negra, tres teclados futuristas en medio del escenario y una gran bola negra ¿nada más? ¿quizá se me escapa algo? Es un concepto escénico demasiado chabacano para haber sido ideado por el gran Anton Corbijn. Llegamos a la puerta, una chica me rompe la entrada y, en ese preciso instante, se iluminan ocho inmensas pantallas de vídeo y comienzan a sonar los primeros acordes de A Pain That I’m Used To: chicos… muchas gracias por esperarme

El escenario se vuelve impactante, recordando al de ZooTV (no en vano éste también le fue encargado a Corbijn por los U2). Desde ese momento el Parque Antonio Soria se convierte en una fiesta: Question of time, Suffer well, Precious, Walking in my shoes, Stripped, Home, It doesn´t matter two, In your room, Impossible, John the revelator, I feel you, Behind the wheel, World in my eyes, Personal jesus, Enjoy the silence, Somebody, Photographic, Never let me down y alguna más que seguro se me escapa se van sucediendo mientras en la bola negra aparecen escritas palabras como SEX, PAIN, ANGEL, LOVE…
Dave Gahan apenas lleva un chaleco negro que deja ver los numerosos tatuajes que luce en el torso. Martin Gore lleva una extraña capucha/cresta negra que no se quitará hasta el tercer o cuarto tema. El resto de componentes quedan en un segundo plano tras los teclados y la batería durante todo el concierto mientras que Dave y Martin se pasean por la pasarela que se extiende desde el escenario hacia el público, acercándose así a los devotos que, a esas alturas de concierto, ya están rendidos a sus pies.

Y llegamos a la mitad del concierto pero ¿que hacen? ¿se despiden? Debe ser una broma ¿no? Pues no… los muy mamones, tras a penas 1h 30m efectivas de concierto y tras haber hecho un cutre-bis de dos canciones, apagan las luces y se piran. Ese es el gran fallo de la noche y lo que todo el mundo comenta mientras desaloja el recinto. Una pena.
Personalmente, al principio del concierto tenía la extraña sensación de estar escuchando un disco, algo lógico por otro lado si pensamos que la mitad de los temas irán secuenciados y que esta gente se limitan a meter las voces y los matices que más resaltan. La puesta en escena me pareció espectacular con unas proyecciones que mezclaban visuales preproducidos con imagen en vivo procesada en tiempo real, todo sincronizado a la perfección.

Como teloneros venían “Second” (los murcianicos ganadores de la edición 2004 de “The Global Battle of the Bands”) y “The Raveonettes”, pero nosotros llegamos justitos para ver a la cabecera de cartel.


