Salam Alaikum

30/11/2006

Esta semana pasada he estado en Marrakech. Ha sido con la excusa de la convención anual que celebra la empresa para la que trabajo y en la que nos cuentan qué tal ha ido el ejercicio en cuanto a cifras y esas cosas. Este año el rollete se ha reducido a una mañana, quedando el resto del tiempo para hacer actividades lúdicas y conocer la ciudad y sus alrededores.

El jefe preparando su exposición.
El jefe preparando su exposición

Como es habitual en estas reuniones, todo ha sido de un exquisito sin igual, empezando por el avión que nos llevó hasta allí, fletado exclusivamente para nosotros, pasando por el hotel, las actividades, los guías, los sitios donde comimos, etc.

Una vez en Marrakech, resultaba visita obligada la que recorre el Zoco y acaba en la plaza Jâamal el Fna. Zoco significa mercado y es así que se refiere a un conjunto de calles curvas y angostas en las que se disponen centenares de talleres y tiendas organizadas en gremios y en las que, por unos cuantos dirham y no sin antes haber regateado con el vendedor, podemos adquirir diversos artículos desde prendas de piel hasta forja, pasando por la artesanía típica de la zona.

Una de las cientos de calles que conforman el Zoco.
Una de las cientos de calles que conforman el Zoco.

Plaza Jaama El Fna.
Plaza Jaama El Fna.

El primer día cenamos en un sitio llamado Chez Ali, lugar de fama internacional donde se disfruta de la comida típica de la zona y de un espectáculo pintoresco. Nada más llegar te recibe un pasillo de jinetes a lomos de sus caballos y armados con unos enormes trabucos. Las instalaciones parecen sacadas de un cuento de las mil y una noches. Las mesas de los comensales se encuentran dentro de unas lujosas jaimas bereberes. Allí pudimos degustar un consomé bien cargadito típico de la época de ayuno, corderito a la leña y el famoso cus-cus. Al acabar la cena comienza un espectáculo en la plaza donde se van sucediendo acróbatas, jinetes y desfiles.

3 jóvenes nos deleitaron la noche siguiente con la danza del vientre.
3 jóvenes nos deleitaron la noche siguiente con la danza del vientre.

Al día siguiente hicimos una ruta 4x4 que nos llevó por varios poblados de la zona y que ascendía a uno de los primeros picos del Atlas para, después de haber hecho la parada de turno para echar unas fotos y comprar algún fósil o geoda a los lugareños que por allí se encuentran y que se acercan a ofrecértelos por unos precios ridículos, descender por la otra cara de la montaña hasta un oasis situado en medio de la nada donde nos ofrecieron una suculenta barbacoa acompañada con ensaladas y pizzas bereberes (en realidad eran pizzas de verdura y quiche de cebolla).

Al pasar por los poblados los niños se acercaban a pedir chucherías.
Al pasar por los poblados los niños se acercaban a pedir chucherías.

La visión del Atlas desde allí arriba era imponente.
La visión del Atlas desde allí arriba era imponente.

Convoy llegando al oasis .
Convoy llegando al oasis .

Como siempre son muchas las cosas que me dejo en el tintero, pero serían demasiadas… tantas que aburrirían, así que mejor lo aderezo con unas cuantas fotos y lo posteamos, que ya va siendo hora.

Este es el hotel donde nos alojamos.
Este es el hotel donde nos alojamos.


Allons enfants de la Patrie…

11/11/2006

Por fin tengo un ratito para postear :) Estos días estoy yendo de culo en el trabajo por acumulación de tareas. Aunque por un lado agobia un poco, por otro mola porque así la mañana pasa rápida.

Al tema: la semana pasada estuvimos de vacaciones por el sur de Francia, en la zona de la Provenza. Fueron unos días más que agradables. Sin llegar a ser nada espectacular, la zona es muy bonita, los pueblos muy pintorescos y la gente con la que tuvimos contacto muy, muy agradable aunque claro, casi todos eran españoles o descendientes de españoles.

Nos alojamos en casa de una tía de JM que nos trató como a reyes. Rafaela es una señora muy agradable y se desvivió para que estuviésemos agusto en todo momento: es un sol :) Su casa está a las afueras de Caromb, un pueblecito cercano a Carpentras, otro pueblo algo más grande situado en los alrededores de Avignon (esta ya os debería sonar).

Durante los días que pasamos allí estuvimos visitando los alrededores:

Día 1

Salimos de Alicante a las 06.30 y lo primero con lo que nos encontramos es una espesa niebla como nunca había visto ¡¡¡ y en la puerta de casa, oiga !!! Vamos a pasar prácticamente todo el domingo en carretera. Paramos un par de veces por Castellón y en La Junquera para hacer acopio de fuerzas y para relevarnos en el coche. Llegamos a Caromb por la tarde aunque, con el cambio de hora y por lo avanzado que se encuentra el otoño, la noche se nos ha echado ya encima, así que apenas nos da tiempo a cenar un rico lomo al horno antes de que se nos vayan cayendo los ojos del sueño.

Día 2

Carpentras, donde aprovechamos para pasar por la oficina de turismo para recoger toda la información posible de la zona. Aprovechando también que hace un día perfecto, decidimos subir al Mont Ventoux un pico de unos 1912 metro de altitud desde el que se divisan los Alpes en su totalidad. Después de comer aprovechamos para volver a Carpentras y hacer una visita más exhaustiva. Como muchos de los pueblos de la zona, Carpentras conserva tramos de su muralla medieval y la puerta de entrada la villa.

Gargolas de la catedral de Carpentras.

Día 3

Vaison la Romaine, colonia romana donde excavaciones arqueológicas han sacado a la luz vestigios de lujosas casas galo-romanas y un teatro romano. También pudimos disfrutar de los colores y olores de su mercado callejero, de las notas del órgano de su catedral Notre-Dame de Nazareth y de las preciosas vistas desde la loma donde se enclava su castillo.

Día 4

Avignon: ciudad de papas. De esta ciudad destaca el Castillo de los Papas, habitado por 7 papas consecutivos al trasladarse la sede papal de Roma a Avignon. Otra visita obligada es al famoso Puente de Avignon, del que habla la también famosa cancioncilla y del que solo se conserva la mitad. Desde él se obtiene una vista preciosa de la ciudadela custodiada por el río Ródano.

Día 5

Para este día teníamos pensado un recorrido por varios pueblos situados más al este de Avignon, pero viendo la experiencia del día 3 en el que queríamos ver tres pueblos y acabamos viendo solo uno, decidimos ir solamente a Arles y, si daba tiempo, a Baux de Provence. En Arles nos sorprendió un viento indescriptible que a punto estuvo de tirarnos al río, sobre todo a JM que tuvo que emplear tácticas ninja para mantener los pies en el suelo. En cualquier caso, el viento no nos privó de visitar Las Arenas, el Teatro Romano, el paseo junto al río y, en general, el encanto de las calles y plazas. Tras una comída “de lujo” (menú Big Mac “Deluxe”) hicimos una segunda batida por el pueblo para fotografiar lo que más nos había llamado la atención y partimos rumbo a Baux de Provence. Ésta es una villa enclavada en lo alto de unos riscos, rodeada por una muralla, custodiada por un castillo y con típico ambiente medieval. En las decenas de tiendecillas que se repartían entre sus calles se podía comprar desde jabón de Marsella hasta cotas de malla, pasando por diversos souvenirs típicos de la zona como chicharras de cerámica, especieros con hierbas de provenza o juegos de aceitera y vinagrera con motivos de la provenza, algo más currados que los típicos platitos de recuerdo de Guadalest.

Día 6

Fontaine de Vaucluse: la “leyenda” cuenta que ni el mismísimo Jaques Couteau logró llegar al fondo de esta fuente. Tras llegar al pueblo y aparcar tan solo hay que caminar unos 10 minutos hasta llegar a la fuente. El camino discurre a la vera de un rio y a lo largo de un corte entre dos montañas que lo ensombrecen y propician la aparición de abundante vegetación. Enclavado en el primer salto del río (que los jóvenes aprovechan para practicar piragüismo) se encuentra una noria hidráulica que mueve las mazas de una máquina de hacer papel. Adentrándonos en la fábrica de papel llegamos a una tienda de todo tipo de papiros y papeles a la que sigue una galería comercial con exquisiteces de la zona.

Molino de la fabrica de papel (Fontaine de Vaclause).

Esa noche la familia de JM vino a casa a cenar y así fue que pudimos conocer a algunos de sus primos y tíos antes de regresar.

Día 7

Último día en casa de Rafaela. Nos tenía preparados unos riquísimos “pain au chocolate” para el camino. Nos despedimos de ella y de Canela (su gata, que a esas alturas ya se había encariñado con nosotros y nosotros con ella) y partimos hacia Carcassonne. Tardamos alrededor de dos horas en llegar, dos horas que ya llevaríamos recorridas al día siguiente de regreso a casa. Carcassone está dividida en dos partes: la antigua ciudadela y la ciudad moderna. Nosotros nos centramos en conocer toda la parte antigua. Se trata de una ciudadela medieval que se encuentra en perfecto estado.

Vista nocturna de la muralla de la ciudadela de Carcassonne.

Yo pensaba que la habían mantenido así desde antaño, pero en la visita al castillo pudimos ver como en el siglo XVII y tras la pérdida del peso militar que ostentaba Carcassonne hasta la fecha, la ciudad fue abandonada por las milicias y dedicada al comercio, abandonándose las murallas hasta el punto de servir de canteras y quedar casi derruidas. Ya en el siglo XIX se llevó a cabo una campaña de reconstrucción en la que se restauró tanto la ciudadela como la muralla, dotando a las torres del castillo de sus actuales almenas en las que Walt Disney se inspiró para crear el famoso castillo Disney. Tras un largo día de coche y pateo, decidimos hacer una nueva cena “de lujo” (otro Big Mac “Deluxe”) y a la cama.

Día 8

Salimos a las 07.00 de Carcassonne rumbo Alicante. Primera parada en la Junquera para cutre-desayuno y relevo en el coche. Segunda parada a las afueras de Valencia y a las 17.00 en casa.

Se me quedan muchas cosas en el tintero como las partidas de infarto al parchís, las mozas francesas, la TV francesa, etc. pero eso lo dejo para mis memorias que si no esto se hace muy largo.