Riviera Maya 2007 (y II)
El segundo día, ya familiarizados con el hotel y la variada carta de cócteles, concretamos los lugares que visitaríamos en este viaje. Como el vuelo había sido largo y agotador decidimos reservar los primeros días para el playeo, descanso y vicios en general. A partir del tercero comenzaríamos las rutas turísticas:
Tulum
Tulum es una tardía ciudad maya denominada originalmente Zama y que ahora adopta el nombre de la muralla que la rodea. En su día fue centro de culto al Dios Descendente que aún seguía habitado a la llegada de los Españoles a la zona, si bien su época de máximo auge había sido el período 1.200-1.450. El lugar tiene un encanto inigualable y es el de estar situado a orillas del Caribe: el templo y resto de estructuras se entremezclan con calas, palmeras, iguanas y un sinfín de delicias para los sentidos.
El estado de conservación de las ruinas es adecuado distinguiéndose todavía numerosas inscripciones y grabados como la figura Ixchel (Diosa Venus, Diosa de la fertilid, no confundir con Itzel, Lucero de la mañana) y de Quetzalcóatl, la Serpiente Emplumada.
Xel-Ha
Los mayas bautizaron Xel-Há (mezcla de aguas) a este precioso parque natural donde, en efecto, se mezclan las dulces aguas de los ríos subterráneos que recorren Yucatán con los brazos de agua salada que se internan desde el mar Caribe. Con la ayuda de una guagua se remontan alrededor de dos kilómetros tierra adentro para llegar al punto donde un río subterráneo emerge de las profundidades del terreno kárstico. Allí nos equipamos con equipo de buceo para descender por el río hasta su misma desembocadura en el mar. El recorrido es maravilloso, discurriendo por entre saltos de agua, cenotes, cuevas flora y fauna de todos los colores y tamaños.
A la llegada a la desembocadura nos esperan unas hamacas y diversos restaurantes donde degustar la deliciosa y picante comida mexicana y hasta donde se deslizaban las iguanas en busca de algo que echarse a la panza.
Cobá
Ciudad maya cuyos orígenes datan del 600 d.C. y cuyo mayor atractivo es la pirámide de Nohoch Mul de unos aproximadamente 50 metros de altura para acceder a la cima de la cual es necesario sortear unos 192 escalones. Una cosa nos habían contado en el autobús durante el trayecto hasta Cobá y es que la península de Yucatán es completamente llana, sin valles o elevaciones, y es algo que pudimos comprobar desde lo alto del templo de Nohoch Mul desde donde se divisaba un paisaje sin fin de selva en cualquier dirección que se mirase.
Panorámica desde lo alto del templo Nohoch Mul (pincha y arrastra).
Esta visita estuvo muy divertida, porque la realizamos en bicicleta y si subir a la pirámide resultaba costoso por el calor, la humedad y el esfuerzo, la bajada implicaba cierto nivel de riesgo de caída, por lo que mucho optaban por bajar arrastrando el culo.
Cenote
Los cenotes son dolinas (pozos) que se crean al colapsarse parte del terreno calizo bajo el que discurre una corriente de agua. Los hay al aire libre, semiabiertos y subterráneos. Nosotros, después de sortear un par de tirolinas de tirada considerable y un corto y ameno paseo en canoa, fuimos a un cenote semiabierto, de aguas frescas y al que se accedía mediante un salto de aproximadamente 12 metros. Una vez en el interior se podía penetrar en una cueva donde la falta de luz impedía seguir entrando sin el material adecuado. La experiencia de estar en uno de estos sitios es indescriptible que hay que vivir para saber lo que es.
Como complemento a esta visita nos llevaron a una aldea maya, donde las construcciones y costumbres se conservan como antaño y donde nos prepararon una típica comida maya. Al terminar la comida nos enseñaron algunas casas de la aldea así como la capilla, todas ellas construidas con cañizo y conteniendo lo mínimo indispensable para poder vivir, que es muchísimo menos de lo que cualquiera nos podríamos imaginar: unas hamacas donde, según los guías, nacían, vivían y morían los mayas, y unos pocos utensilios para el día a día. La sensación era la de estar violando la intimidad de aquellas pobres personas, si bien nos explicaron que la subsistencia de aquellas personas y de aquella forma de vida ya solo era posible gracias al turismo debido a la presión de los nuevos tiempos.
Chichén Itzá
Se trata de un asentamiento maya postclásico, centro político de la península del Yucatán, donde además de la simbología maya habitual de la zona comienzan a aparecer influencias toltecas. Los principales atractivos de esta ciudad son el templo de Kukulcan, situado en el centro de la Gran Explanada, el Templo de los Guerreros, el Templo de las Mil Columnas, el Juego de Pelota y el Cenote Sagrado. En este último los mayas realizaban sacrificios humanos a los dioses además de ofrendas de cerámica y piedras preciosas. En 1900, Edward Thompson compró (sí, sí… increíble) al gobierno Mexicano la ciudad de Chichén Itzá y recuperó del fondo de este cenote alrededor de 70 cadáveres provenientes de sacrificios así como joyas y piedras preciosas.

Desde el 07/07/2007 Chichén Itzá es una de las 7 maravillas del mundo no oficiales (iniciativa no apoyada por la UNESCO). Algo que me llamó mucho la atención fue la acústica del lugar que generaba efectos de eco y reverberación complicados de conseguir aún con la aplicación de los avanzados conocimientos en física de hoy en día. Sin duda la civilización maya poseía un extenso acervo de sabiduría reflejado en detalles como éste o en su sistema de numeración y sus calendarios.
El resto del viaje lo dedicamos a perrear en la playa y la piscina del hotel, disfrutar de los diferentes restaurantes temáticos y de las máquinas de nachos con queso y palomitas que estaban a punto 24h/7d, compritas, paseos por Playa del Carmen y esas cosas de guiris.



