12/09/2006
Tengo pendiente desde hace más de una semana comentar el concierto que los Marlango hicieron en Alicante. Se trataba de la clausura del ciclo de conciertos que el Ayuntamiento de Alicante organiza todos los veranos en el paseo del puerto. Inicialmente estaba prevista la actuación de la mexicana Paulina Rubio pero, por caprichos del destino y para desesperación de quinceañeros y viejos verdes, acabaron viniendo los Marlango.

Mientras que el marco de la actuación era incomparable, con el puerto a un lado y el castillo de Santa Bárbara a espaldas, la puesta en escena fue sobria, acorde con el estilo del grupo pero quizá un tanto sosa. Ya no recuerdo con qué tema abrieron el espectáculo, pero lo que si recuerdo es que Leonor Watling salió al escenario con una camiseta interior blanca de tirantes, faldón negro y unos tirantes negros: rarita, pero muy sensual.
Los temas se fueron sucediendo sin pena ni gloria. Nos estuvieron presentando su último disco, Automatic Imperfection, junto con temas de su anterior trabajo, temas nuevos y algún que otro cover como un acaramelado “Vete” de Los Amaya, “The beat goes on”, tema en el que cada músico hizo un pequeño lucimiento personal y algún tema de Tom Waits.
A destacar la magistralidad de Óscar Ybarra a la trompeta que le da ese toquecillo tan característico al sonido Marlango. También a destacar lo imbécil que pudo llegar a ser Alejandro Pelayo, teclado y alma en la sombra del grupo, con sus gracias sin gracia y que se atrevió a recriminar hasta por dos veces a la gente que entraba tarde al concierto: chaval… tu cobras por estar ahí arriba y los que estamos abajo pagamos… toca y calla, so imbécil.
Resumiendo: lineal, aburrido, sin sorpresas. La chiquita canta muy bien, aguanta el tipo sobre el escenario y poco más. Eso sí… muy sosita hablando.
20/08/2006
Íbamos a pasar el rato, para que no nos lo contaran y porque, al fin y al cabo, eran las canciones de Mecano, pero lo que allí encontramos superó con creces nuestras expectativas. Nada más entrar y, como de costumbre, un vistazo al escenario bastó para concluir: “es un poco cutre, ¿no?” Pero como perros viejos que vamos siendo supusimos que allí había gato encerrado.
No se hizo mucho de rogar. A la hora indicada las luces se apagaron y la gente empezó a gritar. Unos segundos más tarde sonaban unos acordes extraños que acabarían convirtiéndose en los de Hoy no me puedo levantar y con los que la gente entraría en un estado de excitación que no acabaría hasta dos horas más tarde. De la parte trasera del escenario aparece una especie de ovni suspendido de unas cadenas, cargado de luces y pantallas y en el cual viene montada Ana Torroja. A la vez, en la parte frontal del escenario se iluminan tres pantallas de leds gigantes donde se irán proyectando unos visuales que llegan a ser impresionantes en el tema La fuerza del destino durante el estribillo del cual se proyecta una escena subjetiva acelerada de un coche recorriendo la ciudad.

El repertorio fue de lo más selecto sin dejar fuera ninguna de las entrañables y eso, hablando de Mecano, es mucho decir. Ana estuvo muy a la altura del reto, con una voz enorme, gracia innata y un cuerpecillo escultural con el que ejecutaba con precisión y en perfecta sincronía con sus coristas Sandra Borrego y Judith Belmonte la cuidada coreografía del espectáculo.

En cuanto a las nuevas versiones de las canciones, poco que decir. La gran mayoría de los temas no tenían más variaciones que las propias de la adaptación de un tema de estudio para ser interpretado en directo con algo más de fuerza. Si acaso mencionar dos versiones, la de Mujer contra mujer con un estilo jazzístico que no me moló un pelo al romper la armonía y el tempo originales y la de Maquillaje, interpretada estilo cabaret años veinte y que me pareció una jodida genialidad, más que por la canción, por la puesta en escena, con una coreografía seguida por todos los músicos de a pie.

Como todo lo bueno, el concierto tenía que acabar, pero no sin antes ponernos todos a gritar y silbar para arrancar de Ana Torroja algún obsequio. Y así fue que, después de haberse despedido, salieron todos de nuevo a hacer un primer bis en el que tocaron Me cuesta tanto olvidarte, Duele el amor (Alex Sintek) y Maquillaje. Tras volver a hacer el paripé, ofrecieron un segundo bis en el que interpretaron Barco a Venus y con el que la Plaza de Toros de Alicante casi se viene abajo.

Los incondicionales que se agolpaban en las vallas pegadas al escenario llevaban algunas pancartas pidiendo a Ana algunas canciones y ésta, ni corta ni perezosa, se lanzó a cantarlas a capela ya que el grupo no las llevaba preparadas en el repertorio. Eso no lo hace cualquiera. Gracias Ana.
26/07/2006
Por fin, después de más de siete meses con la entrada guardada en un cajón, llegó el día: Depeche Mode visitan Torrevieja. Como de costumbre, nos reunimos todos en la puerta del local de ensayo para ir juntos hacia Torrevieja y, también como de costumbre, acabamos saliendo tarde por culpa de algún desconsiderado…

Entrar en Torrevieja y aparcar un día de concierto es todo un reto, pero esta vez parece que la organización funciona. El escenario desde lejos se ve impresionante, pero conforme nos acercamos va dejando bastante que desear: una mole de andamios metálicos cubiertos con lona negra, tres teclados futuristas en medio del escenario y una gran bola negra ¿nada más? ¿quizá se me escapa algo? Es un concepto escénico demasiado chabacano para haber sido ideado por el gran Anton Corbijn. Llegamos a la puerta, una chica me rompe la entrada y, en ese preciso instante, se iluminan ocho inmensas pantallas de vídeo y comienzan a sonar los primeros acordes de A Pain That I’m Used To: chicos… muchas gracias por esperarme

El escenario se vuelve impactante, recordando al de ZooTV (no en vano éste también le fue encargado a Corbijn por los U2). Desde ese momento el Parque Antonio Soria se convierte en una fiesta: Question of time, Suffer well, Precious, Walking in my shoes, Stripped, Home, It doesn´t matter two, In your room, Impossible, John the revelator, I feel you, Behind the wheel, World in my eyes, Personal jesus, Enjoy the silence, Somebody, Photographic, Never let me down y alguna más que seguro se me escapa se van sucediendo mientras en la bola negra aparecen escritas palabras como SEX, PAIN, ANGEL, LOVE…
Dave Gahan apenas lleva un chaleco negro que deja ver los numerosos tatuajes que luce en el torso. Martin Gore lleva una extraña capucha/cresta negra que no se quitará hasta el tercer o cuarto tema. El resto de componentes quedan en un segundo plano tras los teclados y la batería durante todo el concierto mientras que Dave y Martin se pasean por la pasarela que se extiende desde el escenario hacia el público, acercándose así a los devotos que, a esas alturas de concierto, ya están rendidos a sus pies.

Y llegamos a la mitad del concierto pero ¿que hacen? ¿se despiden? Debe ser una broma ¿no? Pues no… los muy mamones, tras a penas 1h 30m efectivas de concierto y tras haber hecho un cutre-bis de dos canciones, apagan las luces y se piran. Ese es el gran fallo de la noche y lo que todo el mundo comenta mientras desaloja el recinto. Una pena.
Personalmente, al principio del concierto tenía la extraña sensación de estar escuchando un disco, algo lógico por otro lado si pensamos que la mitad de los temas irán secuenciados y que esta gente se limitan a meter las voces y los matices que más resaltan. La puesta en escena me pareció espectacular con unas proyecciones que mezclaban visuales preproducidos con imagen en vivo procesada en tiempo real, todo sincronizado a la perfección.

Como teloneros venían “Second” (los murcianicos ganadores de la edición 2004 de “The Global Battle of the Bands”) y “The Raveonettes”, pero nosotros llegamos justitos para ver a la cabecera de cartel.
11/06/2006

Los sevillanos han tocado hoy en Alicante, en la sala Stereo, y ahí estábamos JM y yo para verlos junto con un puñado de repelentes incondicionales de As Ferreiro y otras malas hierbas con los que ya hemos coincidido en más de un concierto.
Se han hecho de rogar, y mucho: 40 minutos sobre la hora prevista han salido del backstage Miguel, Javi y David dispuestos a dar caña, y es que a la hora del supuesto inicio del concierto en la sala a penas éramos cuatro gatos. Poco a poco la gente ha ido llegando hasta que el ambiente se ha hecho irrespirable: el show ya podía empezar. Lo primero que me ha sorprendido (y es que es la primera vez que los oigo en directo) es que llevan mucha música sampleada: ambientes, teclados, guitarras, segundas voces, etc. pero nada excesivo. Supongo que para algunos temas es la única posibilidad de poder hacerlos en concierto ya que hacer una versión para directo les haría perder el encanto.
Maga venían a presentarnos su tercer LP de nombre, como no, “MAGA”, para no romper la tradición y es que, si para los EPs los sevillanos se calientan un poco la cabeza y les buscan título (“Bidimensional” y “Blanco sobre blanco”), el trabajo de sacar un LP a la calle les debe dejar la creatividad exhausta, y se limitan a llamarlos sistemáticamente “MAGA”.
Siento decirlo pero la primera media hora de concierto se hace lineal y monótona: las canciones del último álbum se hacen repetitivas. No suenan mal, pero quizá les falta rodarlas un poco más hasta llegar a lograr los matices que, más tarde, disfrutaríamos con los temas de los dos primeros trabajos. Una vez que engancharon los temas del primer y segundo disco la temperatura fue subiendo en la sala.

Llegando al final del concierto Miguel se arrancó con “No mires a los ojos de la gente” de Golpes Bajos en una versión muy personal y cañera. El primer bis cortito pero intenso dejando como mágico fin de fiesta “Diecinueve” (a petición popular) y “Astrolabios” y, para acallar el clamor popular, un último tema como segundo bis de compromiso.
21/05/2006
Menudo conciertazo se marcó anoche el de Úbeda que, puntual, comenzó un viaje de dos horas y media por su repertorio de ahora y de siempre haciendo escala primero en sus temas más melódicos para, poco a poco, ir subiendo el ritmo, calentando el ambiente y acabar con clásicos rockeros como “La del pirata cojo” y “Pacto entre Caballeros” alias “Mucha, mucha policía“.
El sitio elegido Torrevieja, la hora las 22.30. Llegamos con el tiempo justo de una visita a los lavabos y de comprar unos bocatas a la carta, a saber: de salchicha, de salchicha o de salchicha. Acabamos comprando cuatro de salchicha. Ya en la barra de las bebidas nos quedamos a oscuras y comenzamos a oir:
“Algunas veces vuelo
y otras veces
me arrastro demasiado a ras del suelo,
algunas madrugadas me desvelo
y ando como un gato en celo
patrullando la ciudad
en busca de una gatita,
a esa hora maldita
en que los bares a punto están de cerrar,
cuando el alma necesita
un cuerpo que acariciar…”
En total eran seis músicos encima del escenario. Sabina portaba su ya legendario bombín y su chaqueta de frac junto con unos vaqueros y una camiseta, su interpretación personal del estilo “arreglado pero informal”, supongo.
Entre canción y canción unos versos introductorios y, a mitad de concierto, unas palabras: “Cuando uno es joven y chulo y macarra piensa que la muerte es para otros, que las depresiones son cosas de abuelas post menopáusicas, pero a mi me pasó y de allí me sacaron mis poetas” y dedica su “Nube negra” a su amigo Ángel Antonio Herrera que al parecer andaba por allí.
A las dos horas de concierto hacen el paripé y se despiden, se piran y apagan las luces. La peña empieza con el ritual “¡Eh, Sabina, así no se termina!”. Al par de minutos salen y el show continúa.
Especial mención merece el tema “Una canción para la magdalena“, con una pequeña puesta en escena en la que Olga (coros, percusión y teclados) interpreta el papel de mujer de mala vida apoyada en una improvisada farola.
Nos acompañaron hasta allí Rebeca y Oli, una compañera de trabajo de Isa y su novio, muy majos ellos
18/02/2006
Y por tercera vez en menos de un año volvimos a ver a Iván Ferreiro en concierto, al lado de casa y por la módica cantidad de 3 Euracos. Esta vez venía con un bajista y él se dedicaba a la voz y a meter teclados en algunos temas.
Sorprendió que traía telonero, Lisandro Aristimuño. El chaval se lo montaba bien, pero a la cuarta canción se hacía cansino. Igual se debió a que ni le esperábamos ni contábamos con estar 3 horas allí sentados. Además, personalmente no me gustó que llevase tantos soniditos y ritmos sampleados, pero supongo que es la única forma de hacerlo cuando no tienes pasta para costearte una banda que te acompañe de gira. El caso es que a ratos sonaba a Calamaro, a ratos a Jorge Drexler, etc. pero en general bastante bien. Voy a ver si me “compro” algo suyo por internet.
En cuanto a Iván, como de costumbre, empezó con “Estrella de la muerte” con una intro muy ambiental para seguir con un mezclote de canciones de su disco “Canciones para el tiempo y la distancia”, canciones de piratas y versiones de otros repelentes, léase Calamaro, Nancy Sinatra, etc.
Me encantó escuchar las versiones en directo de “M”, “El equilibrio es imposible” y “Tan Fácil”, canciones que acostumbramos a tocar de vez en cuando en los ensayos aunque ahora las tenemos un pelín olvidadas por haber renovado el repertorio.
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