Ayer descubrí en YouTube a este magnífico guitarrista. Su nombre es Carlos Vamos. Nacido para mi sorpresa en España y de ascendencia hispano-alemana, Carlos Vamos es un artista que cuenta con una gran musicalidad. Es lo que en el mundo de la música se denomina un virtuoso. Además de contar con un don envidiable para la armonía, Carlos ha cultivado a través de los años una técnica denominada tapping, llegando incluso a recibir lecciones magistrales del que, si no es el padre, sí es el máximo exponente de esta técnica a nivel mundial: Stanley Jordan.
La técnica de tapping, como habréis podido apreciar, consiste en usar las dos manos sobre el diapasón de la guitarra, como si de un teclado se tratase. De esta forma, el intérprete puede desarrollar dos líneas melódicas independientes, complementándolas y creando con ellas maravillosas armonías.
Carlos Vamos, a diferencia de otros guitarristas que emplean esta técnica para impresionar, usa el tapping como forma de expresión, es algo que sale de él de una forma natural. Si a ello le sumamos el gran sentimiento que pone es sus creaciones así como la musicalidad que brota de cada una de sus notas, tendremos a un músico como la copa de un pino al que me apena no haber podido conocer hasta ahora habiendo, eso sí, conocido a otros grandes músicos sin igual (”Bulería bulería…”, de buen rollo ¿eh Bisbal? Sin reconres y esas cosas…). ¿En qué están convirtiendo la música las productoras, discográficas y entidades de gestión de derechos? ¡Ah! Sí, sí, ya… ya sé, es un negocio, pero es que me cuesta interiorizar que arte y negocio vayan de la mano.
Volviendo al tema, disfrutad de la música de este hombre que, generosamente, cuelga vídeos de algunas de sus mejores piezas en YouTube (que por cierto hay días que funciona fatal). Estoy buscando desesperadamente discos y sobre todo partituras y/o tabulados para guitarra del tema Vamosia. Y no, en las tiendas de música/discos de Alicante no hay nada de los 8 CDs que tiene editados Carlos Vamos. Los que sí están son los 3 CDs de Bisbal más el disco de promoción.
Anoche fui a ver el concierto que Jorge Drexler daba en el Paraninfo de la Universidad de Alicante. Nos venía a presentar su décimo CD, octavo en España por eso de la diferencia horaria y la conversión al euro, “12 segundos de oscuridad”, grabado a finales de 2006.
El uruguayo venía bien acompañado por Vicente “Freddie Krueger” Huma a la guitarra eléctrica (tío… no te pongas más esa camiseta y el bombín déjaselo a Sabina: luce con orgullo tu calva), Borja Barrueta a la batería, Diego Galaz al violín, Miguel Rodrigañez al contrabajo y Nacho Benedetti a las programaciones (audio y vídeo).
Resulta muy interesante la apuesta que hace Jorge Drexler por las programaciones, haciéndolas partícipes del espectáculo cuando lo común es relegar estas funciones a un “mesa” (técnicos de sonido que se encuentran al final de la sala, detrás de unas grandes mesas de mezcla y con un par de ordenadores con los que controlan las luces y los samples). Drexler opta por introducir un nuevo músico en escena, que se encarga de ir “disparando” los efectos visuales que se muestran en las pantallas y los efectos de sonido sampleados, etc. Pero pasa como con los efectos especiales de las películas, que molan cuanto más espectaculares son y MENOS SE NOTAN. En esto parece no estar de acuerdo el oscarizado Drexler que, canción tras canción, centra la atención en unas bases rítmicas pre programadas, efectos de sonido estridentes, ecos sin fin en los que samplea grititos de maricona loca (con todos mis respetos), sonidos ambiente que llegan a “tapar” los matices de otros instrumentos, etc. pero esto solo sucedió en puntos muy concretos del concierto.
En cuanto al concierto en si, no me acabó de convencer. Primeramente por la manía que tiene este hombre de cambiar el tempo de las letras, llámame tiquismiquis, pero es como ir al Prado a ver “Las Meninas” y verlas vestidas de payaso: es parecido pero no es lo mismo. Otra de las cosas que no me convencieron fueron las versiones de algunos temas como “El pianista del gueto de Varsovia”: ¡Joder, tío! ¡La canción está de puta madre! ¿por qué coño la jodes en todos los conciertos? Solo la he escuchado bien en el concierto que hizo en Elche hace un par de años en el que, con la ayuda de una distorsión de guitarra desgarradora, hacía un estribillo que te ponía carne de gallina. El caso es que al final de la versión se veían buenas intenciones, con unos arpegios de contrabajo chulísimos, pero que necesitaban de algo más de música y algo menos de ruido y electrónica, y que conste que soy el mayor defensor de la electrónica en la música, pero hay momentos y formas.
Tema aparte las clases de música que se empeñó en dar al público como parte de su speech “humorístico”. A mí no me hizo gracia, llegando a sonar incluso pedante. Hubo gente a la que sí le hizo gracia. Puede que ya me pillase con el morro torcido y lo interpretase como no era, así que este apartado no puntúa en el examen. En cualquier caso he escuchado en otros conciertos suyos intermedios más frescos, más graciosos, hechos de mejor gana y, en definitiva, más trabajados. Pero bueno, para eso está el Club de la Comedia.
El repertorio fue adecuado, repasando los temas más llamativos del último disco sin dejar de dar un paseo por los temas más sobresalientes de los CDs anteriores como la ya mentada “El pianista del gueto de Varsovia”, “Eco”, “Se va, se va, se fue”, “Guitarra y vos” (la cual detuvo a media canción porque erró la letra), “Milonga del moro Judío”, “Todo se transforma”, “Don de fluir”, etc. También interpretó a la guitarra la versión de “High and Dry” de Radiohead incluida en su último disco y una versión de “Dance me to the end of love” de Leonard Cohen.
En fin, que ya se me ha pasado el cabreo y realmente no era para tanto: fue un buen concierto que no estuvo a la altura de las expectativas. Culpa mía, sin duda, por esperar algún tipo de progresión exponencial de un artista que viene repitiendo lo mismo disco tras disco, que no es que esté mal, pero es siempre lo mismo.
NOTA: esta vez no hay fotos porque la organización (entiendo que a petición del artista) requisó las cámaras de fotos a la entrada: qué exquisito se ha vuelto este hombre desde que tiene un Oscar. Esperemos que sea una moda pasajera y no se convierta en una costumbre.
Esta semana ha terminado el curso de Cubase al que he estado asistiendo en la universidad. El profesor es un máquina: además de ser músico de carrera tenía un nivel de conocimiento envidiable de la herramienta.
El lunes pasado (último día de clase) hicimos una audición de los trabajos que habíamos realizado cada uno como “proyecto de fin de curso”. Sinceramente, esperaba cosas más cacahueras, pero lo cierto es que hubo un tremendo nivelazo. Nadie se quedó corto, todos muy por encima de las expectativas y, lo que fue mejor todavía, cada uno en un registro diferente: uno hizo unas cuñas publicitarias, otro un collage de diferentes sonidos evocando el transcurrir de la vida de Alberti, otro efectos de sonido raros… y música, mucha música: temas propios, versiones, techno, guitarreo, etc.
Yo me curré esta versión de “Always with me, always with you”, un tema de Joe Satriani que, si bien para un guitarrero de pro puede parecer algo burda, teniendo en cuenta que mi nivel de guitarreo no es muy alto y que a penas tuve un par de tardes para grabarlo, pues no está tampoco mal.
La pena es que después de oir lo que habíamos hecho todos nos hubiese gustado hacer algún trabajo en grupo y quien sabe si algún proyecto fuera del curso, pero claro, al no coincidir más en el curso va a estar complicado mantener el contacto.
Hace unos días descubrí un grupo que me tiene maravillado. Se trata de Eisley, una familia que llega de Texas (USA) con un disco maravilloso debajo del brazo: Room Noises. Son los DuPree, 4 hermanos y un primo, 3 guapas guapísimas y 2 mozos que, al más puro estilo indie, se dedican a hacer una música bastante personal, piruetas vocales y, en general, a crear un ambiente musical más que aceptable que para los tiempos que corren no está nada mal.
Vienen de la mano de la Warner Bros. y de momento solo tienen un disco full length en el mercado, el ya mencionado Room Noises. Según he estado leyendo están inmersos en la grabación de su segundo disco del que se supone saldrá a la calle en Abril de 2007. Como anécdota comentar que su nombre, originalmente Moss Eisley y que al fichar con la Warner quedó reducido simplemente a Eisley por evidentes razones legales, proviene de la famosa cantina de Tatooine (Star Wars) situada en la ciudad del mismo nombre.
Yo los he descubierto a través de Pandora, un servicio web que al estilo de lo que hace Last.fm, te va proponiendo grupos y estilos similares a los tuyos. No me extrañaría que hubiesen estado 5 semanas consecutivas número uno en los 40 Principales, pero es que yo ya no escucho esas cosas. En cualquier caso no había oído nada suyo hasta encontrármelos por internet, para que después digan de la piratería y el modelo de venta de música por internet. Es probable que este disco lo acabe comprando al igual que es probable que si esta gente viene cerca a actuar vaya a verlos y que esté atento para comprarme el segundo CD, cosa que de no existir cosas como Pandora y eMule no sería posible. Dedicado a David Bisbal que en declaraciones recientes afirmaba que ”..para salvar la música había que acabar con programas como eMule y LimeWire”. Chaval: para salvar la música hay que acabar con programas como Operación Triunfo y con artistuchos de feria como tú y con toda esa gente que tienes detrás que convierte la mierda en oro. Pero de buen rollo, no es nada personal
Pues eso, si sabes qué tipo de música me gusta y es afín al tipo de música que te gusta a ti, no dejes de escuchar este Room Noises.
Ayer finalmente quedamos para disolver oficialmente el grupo. Teníamos nuestras rachas, sube y bajas, pero desde que Vicente dijo que se iba nada volvió a ser lo mismo, y es que era imposible que fuese lo mismo. A parte de las aspiraciones que tuviésemos, éramos un grupo de amiguetes que hacíamos música para divertirnos y para pasar el rato. En el momento en que faltó uno el local se quedó grande (es un decir) y su hueco resultaba difícilmente rellenable.
Como suele suceder, a toro pasado uno solo se acuerda de lo bueno, de las risas que nos hemos hecho, del día que pasamos pegando cajas de huevos en las paredes del local, de los conciertos a los que fuimos juntos, de lo que hemos aprendido con el grupo (más como personas que como músicos), de las confidencias, de los sueños compartidos, etc. Los ensayos en los que nada salía, las caras largas, el cansancio en esos días que tocaba ensayar después de un día perro y el resto de cosas menos buenas quedan como anécdotas y, haciendo balance, ha merecido la pena pasar por ellas para lograr lo que hemos llegado a lograr, aunque ahora no sirva de nada.
Como homenaje a mis compañeros de grupo y más mejores amigos dejo aquí estas fotillos del día que fuimos a grabar nuestra primera maqueta. Nos la grabó Juanito en su estudio casero de Aspe en el que contaba con un material mínimo pero con muchas ganas e ilusión. El resultado, dijésemos lo que dijésemos entonces, estaba más que aceptable para el esfuerzo empleado y, sobre todo, para lo que costó ya que nos salió gratis. La lástima es no tener ninguna foto de La Tati (nuestra última cantante) en acción para poder ponerla aquí pero, igualmente, tú formaste parte como la que más.
El futuro es ahora incierto. Yo mantengo mis ganas de hacer algo. Tengo ideas en la cabeza que, con el tiempo, van cogiendo forma. He empezado a grabar esas ideas para que no se me olviden como ha pasado con muchísima música de la que he ido componiendo a lo largo de los años. Chicos ¿quién sabe si dentro de unos meses volvemos a juntarnos para grabar en serio todas estas ideas y volver otra vez a la carga?
Por todo eso no diremos adiós sino, al estilo pirata, FIN DE LA PRIMERA PARTE.
Tengo pendiente desde hace más de una semana comentar el concierto que los Marlango hicieron en Alicante. Se trataba de la clausura del ciclo de conciertos que el Ayuntamiento de Alicante organiza todos los veranos en el paseo del puerto. Inicialmente estaba prevista la actuación de la mexicana Paulina Rubio pero, por caprichos del destino y para desesperación de quinceañeros y viejos verdes, acabaron viniendo los Marlango.
Mientras que el marco de la actuación era incomparable, con el puerto a un lado y el castillo de Santa Bárbara a espaldas, la puesta en escena fue sobria, acorde con el estilo del grupo pero quizá un tanto sosa. Ya no recuerdo con qué tema abrieron el espectáculo, pero lo que si recuerdo es que Leonor Watling salió al escenario con una camiseta interior blanca de tirantes, faldón negro y unos tirantes negros: rarita, pero muy sensual.
Los temas se fueron sucediendo sin pena ni gloria. Nos estuvieron presentando su último disco, Automatic Imperfection, junto con temas de su anterior trabajo, temas nuevos y algún que otro cover como un acaramelado “Vete” de Los Amaya, “The beat goes on”, tema en el que cada músico hizo un pequeño lucimiento personal y algún tema de Tom Waits.
A destacar la magistralidad de Óscar Ybarra a la trompeta que le da ese toquecillo tan característico al sonido Marlango. También a destacar lo imbécil que pudo llegar a ser Alejandro Pelayo, teclado y alma en la sombra del grupo, con sus gracias sin gracia y que se atrevió a recriminar hasta por dos veces a la gente que entraba tarde al concierto: chaval… tu cobras por estar ahí arriba y los que estamos abajo pagamos… toca y calla, so imbécil.
Resumiendo: lineal, aburrido, sin sorpresas. La chiquita canta muy bien, aguanta el tipo sobre el escenario y poco más. Eso sí… muy sosita hablando.