Semacode
Probablemente no te hayas dado cuenta o si lo has hecho quizá no le hayas prestado atención. Algo se está apoderando lenta y discretamente de las vallas publicitarias. En Alicante ya lo he visto en varios anuncios, sobre todo en anuncios de contenido tecnológico (telefonía, sitios web, etc.) Su nombre es semacode y no es nada nuevo; es la evolución natural de los ya familiares y archiconocidos códigos de barra ¿quién no tiene todavía uno tatuado en la base del cráneo?
Estos códigos de puntos tienen la ventaja de disponerse en dos dimensiones con lo que logran almacenar una mayor cantidad de información a costa de una mayor dificultad a la hora de leerlos y una menor tolerancia a errores.
¿Y para qué insertan estos semacodes en vallas publicitarias? Muy sencillo: se trata de una especie de link (hipervínculo) con el mundo virtual, es decir, en esos códigos de puntos suele estar almacenada la URL (dirección de Internet) de una página web que amplía la información contenida en la valla publicitaria. ¿Y cómo se supone que hacemos click en ese link? Esto es en teoría también muy sencillo pero en la práctica falla más que una escopeta de caña. La idea es que tú estás parado en un semáforo, ves uno de estos anuncios que te llama la atención. Sacas tu móvil con cámara de 2 megapixels, lanzas un pequeño programa decodificador de semacodes y le sacas una foto al código de puntos (no al anuncio entero) lo más encuadrado y enfocado posible. Lo siguiente que ocurre es que el programa decodifica la información contenida en el semacode, muestra por pantalla la dirección web a la que apunta y nos pregunta si deseamos navegarla. En la práctica ocurre que la foto no es lo suficientemente buena como para que se pueda decodificar, pero a veces funciona.
Y ahora os dejo aquí un semacode casero, para ver si alguien se anima a decodificarlo ¡Ánimo!

La técnica de skimming consiste en la colocación de un dispositivo lector de tarjetas de banda magnética a las puertas del lector de tarjetas original de un cajero automático. Cuando una tarjeta entra, antes de ser leída por el cajero, es leída por este gadget el cual almacena los datos de la tarjeta. Por si solo ésto ya compromete la seguridad de la tarjeta ya que con esos datos que han sido copiados se puede clonar la tarjeta y hacer compras en tiendas. Pero el fraude no queda ahí. El dispositivo lector suele ir acompañado de una micro cámara oculta que graba cómo tecleamos el PIN (número de identificación personal) con lo que, combinando ambos datos (datos de la tarjeta + PIN), logran un acceso total a nuestras cuentas.





